jueves, 16 de septiembre de 2010

Homenaje a los Restos de los Héroes de la Patria

Conoce la opinión del Dr. Carlos Herrejón Peredo, Miembro de la Academia Mexicana de la Historia, sobre el Homenaje a los Restos de los Héroes de la Patria
Yo pienso que desde luego ha sido una oportunidad para rendir un homenaje a estos próceres, varios de los cuales ofrendaron su vida por la causa de la independencia; y otros la arriesgaron.
Porque hemos de saber que los restos de estos próceres por una parte son algunos, no todos, de los que sellaron con su sangre el compromiso por la causa de la independencia. Y otros más que estuvieron en las filas de la insurgencia como Guadalupe Victoria, Nicolás Bravo, Andrés Quintana Roo, Leona Vicario, que aun cuando no hayan muerto mártires de la causa, sin embargo, consagraron su vida a las mejores causas de esta misión.
Ahora bien, yo pienso que los próceres tienen un doble significado: por un lado, desde el punto de vista individual, y por otro, desde el punto de vista de representación colectiva.
Por un lado, ellos en lo personal, tomaron la opción de lanzarse a una lucha en lo cual sacrificaban intereses particulares, en bien de una causa común. Hidalgo lo dice muy claramente en el manifiesto de respuesta al edicto de la Inquisición: “Yo disfrutaría de una vida dulce, si no me hubiera llamado la necesidad de la libertad de mi Patria”.
De manera que hemos de reconocer, eso es justo y necesario, reconocer el valor que tuvieron los próceres para lanzarse a una lucha en donde se jugaba el bien común de la Patria.
Esto no podemos pasarlo por alto; y reconocer esto no significa una adoración de los héroes, es simplemente un reconocimiento; lo cual tampoco significa que vayamos a hacer a un lado y a desconocer sus limitaciones, sus faltas.
Yo pienso que el tributo que les debemos dar es un tributo racional, es un tributo también emotivo; y en lo racional también va el reconocimiento de sus deficiencias, pero no por el reconocimiento de esas deficiencias vamos a ignorar lo positivo, y es lo que tenemos que ponderar, tenemos que ponderar lo positivo en la vida y en la gesta de los próceres.
Eso por una parte en el terreno de lo individual, pero además, hemos de ver a los próceres como algo emblemático, ellos no solamente están significando su propia opción, sino que ellos representan a muchos otros de los mismos próceres, cuyos restos no están ahí, desde luego, hay muchos otros, de los mandos medios, cuyas biografías todavía en no pocos casos están por hacerse, y de las bases sociales. Entonces el rendir el homenaje a los restos de Hidalgo, de Morelos y demás, es un rendir un homenaje a todo el pueblo mexicano que se levantó en armas.
Naturalmente entonces no vamos a ceñir nuestro reconocimiento a unas individualidades. Sabemos muy bien que la historia no es el resultado simple de las grandes individualidades; es el resultado de complejos procesos sociales donde hay muchos grupos humanos, donde las bases sociales son muy interesantes, importantes, imprescindibles.
De manera que este reconocimiento que se ha hecho, que se hace y que se seguirá haciendo a los próceres, tenemos que verlo y ponderarlo también como un homenaje a todos esos insurgentes desconocidos, sin nombre; hemos de ver entonces que es el homenaje de estas nuevas generaciones a las generaciones de entonces, representadas en los restos de nuestros próceres.
Yo pienso que el movimiento de Independencia fue un movimiento popular; un movimiento popular en donde no entraron únicamente élites, aun cuando, obviamente, sí había una dirigencia, pero fue un movimiento popular en donde, también es cierto, no todos los grupos tenían a veces los mismos objetivos.
Pero finalmente el bienestar, la independencia, la libertad, de los distintos grupos o de toda la nación, era cosa como denominador común. De manera que este movimiento popular generó toda una tradición en las generaciones siguientes y que alcanzan hasta nuestros días.
Y además, naturalmente, se fue creando también un imaginario nacional que es parte de la construcción de nuestra nacionalidad, en donde la unidad de estos muchos méxicos tiene una de sus explicaciones. Es decir, a pesar de las diferencias, muchas de ellas muy legítimas que hay en las diferentes regiones y grupos de este país, también hay denominadores comunes que hacen posible el hablar de una nación y de una patria, y consiguientemente aquí en este nacionalismo mexicano, fincado en el reconocimiento de los próceres, está uno de los puntales más importantes de la unidad nacional. De manera que también lo tenemos que considerar desde ese punto de vista.
Pero aparte, yo veo también otro significado muy relevante en los próceres y consiguientemente en el homenaje de sus restos: es la exigencia que significan para nosotros, los valores por los que ellos vivieron y murieron.
Ya desde los discursos septembrinos del Siglo XIX, podemos ver y advertir que frecuentemente se dice bueno, la independencia que ellos nos legaron es algo que tenemos que seguir construyendo; es decir, la independencia, la libertad, la justicia, todos estos valores por los que ellos lucharon, en cuanto a ellos, hicieron lo que les correspondía, pero para nosotros, el recordar a los héroes, la veneración por los héroes, no es algo meramente romántico ni debe ser una fuga de nuestras responsabilidades actuales, al contrario, es un llamamiento a seguir construyendo la independencia, la libertad de este país, ante las nuevas formas de dependencia, las nuevas formas de esclavitud y de injusticia. De manera que los héroes son un recordatorio para que nosotros movamos nuestra voluntad a seguir construyendo con esos valores, este país.
Yo espero que sea un trabajo hecho con profesionalismo, y no me cabe la menor duda que el Instituto Nacional de Antropología e Historia cuenta con gente profesional, con los instrumentos, si no los tiene, pues las instancias a las cuales puede acudir, para hacer el mejor estudio posible, y la preservación e identificación de los restos de estos próceres.
Porque si echamos un vistazo a la suerte que han corrido estos restos, pues es evidente la necesidad de un estudio porque no es tan simple la situación, no es nada más que los trajeron en 1823, sino que sabemos también que posteriormente hubo la acumulación, ya en la Columna, de otros restos, pero cuando se trasladaron de distintas partes del país a la Catedral Metropolitana, después de eso hubo también algunos otros momentos en que abrieron la cripta para depositar más restos, para acomodarlos y demás, y lo que sabemos de los datos históricos de lo que sucedió en 1895, 1900 y luego 1925, pues todo eso plantea la necesidad, que de ninguna manera es un agravio ni profanación, ni nada, al contrario, es una muestra del reconocimiento que debemos de dar los mexicanos actuales a las reliquias de nuestros próceres. se encuentra en:

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